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domingo, 12 de agosto de 2018

D. J., Antes Y Después Para El Roundup. Glifosato

Un jurado de un tribunal de San Francisco condenó a Monsanto a pagar US$ 289 millones de indemnización a Dewayne Johnson, un jardinero estadounidense de 46 años que asegura que los productos de Monsanto, especialmente el Roundup que utilizó durante años, provocaron el cáncer que padece y que la multinacional ocultó su peligrosidad. Bayer, nuevo propietario de Monsanto, insiste en la inocuidad del glifosato, al día siguiente de la condena sin precedentes por no haber informado sobre la peligrosidad de su herbicida Roundup.

El jurado del Tribunal Superior de San Francisco (California, USA) deliberó durante 3 días antes de fallar que Monsanto había omitido advertir a Dewayne Johnson y otros consumidores sobre los riesgos de contraer cáncer que generan sus herbicidas que contienen glifosato, incluido su producto estrella Roundup.

El glifosato es un herbicida de amplio espectro, desarrollado para eliminación de hierbas y de arbustos, en especial los perennes. Es absorbido por las hojas y no por las raíces. Se puede aplicar a las hojas, inyectarse a troncos y tallos, o pulverizarse a tocones como herbicida forestal.

La decisión judicial le otorgó a Johnson, US$ 39 millones en compensaciones y US$ 250 millones por daños punitivos: US$ 289 millones enn total.

El caso de Johnson, presentado en 2016, fue acelerado debido a la gravedad de su linfoma no Hodgkin, un cáncer del sistema linfático que, según alega, fue causado por Roundup y Ranger Pro, otro herbicida de Monsanto. Sus médicos dijeron que es poco probable que viva más allá de 2020.

En un comunicado de prensa, Scott Partridge, uno de los vicepresidentes de Monsanto, señaló que apelarán la decisión judicial: "La decisión de hoy no cambia el hecho de que más de 800 estudios y revisiones -y conclusiones de la Agencia de Protección Ambiental de USA (EPA), el Instituto Nacional de Salud de USA (NIH) y autoridades regulatorias en todo el mundo- apoyan el hecho de que el glifosato no causa cáncer", aseguró.

Monsanto niega que el glifosato, el herbicida más utilizado en el mundo, cause cáncer y dice que décadas de estudios científicos han demostrado que el producto es seguro para el uso humano.

El caso de Dewayne Johnson es la 1ra. demanda judicial que alega que el glifosato provoca cáncer. Sin embargo Monsanto, hoy día filial de Bayer AG, enfrenta más de 5.000 juicios similares en USA.

Este juicio histórico podría provocar un 'efecto dominó', con consecuencias que podrían hundir las cuentas de Bayer, que a principios de junio concretó la compra del grupo estadounidense por US$ 63.000 millones.

Bayer, consciente de la mala imagen de Monsanto, había anunciado que cambiará el nombre a esa marca.

"Creo que el veredicto desencadenará una cascada de nuevos casos", dijo Robert F. Kennedy Jr., abogado ambientalista e hijo del difunto senador de USA, que integró el equipo legal que defendió a Johnson.

Según otro de los abogados, Brent Wisner, el veredicto es una "apabullante evidencia" de que el producto es peligroso.

"La gente sufre del cáncer porque Monsanto no les dio otra opción", agregó mostrándose determinado a "luchar hasta el final". La empresa planea apelar la sentencia.

El glifosato mata las plantas interfiriendo con la síntesis de los aminoácidos fenilalanina, tirosina y triptófano. Lo hace inhibiendo la enzima 5-enolpiruvilshikimato-3-fosfato sintasa (EPSPS).

Según la empresa, la EPSPS sólo es sintetizada por plantas y algunos microbios, pero no por mamíferos, por lo que este mecanismo de acción no les afecta.

Aunque el crecimiento se detiene a las pocas horas de la aplicación, las hojas tardan días en volverse amarillas.

RoundUp, lanzado en 1976, es el principal producto de Monsanto y el glifosato es el herbicida más usado en el mundo.

El glifosato es el principio activo de Roundup (cuya patente expiró en 2000, y por ese motivo existen varias versiones del agrotóxico y la transnacional no tiene exclusividad respecto a su patente).

De hecho, Monsanto y otras transnacionales de la bioingeniería han desarrollado variedades transgénicas de semillas resistentes al glifosato (identificadas como RR, “roundup ready”), conformando un binomio tecnológico-comercial indisociable.

Monsanto patentó la soja transgénica resistente a glifosato, conocida como soja RR (Roundup Ready) o soja 40-3-2, tecnología que permite la aplicación del herbicida en cobertura total sin afectar el cultivo.

Esta innovación fue clave en el boom de los cultivos de soja, por ejemplo en la Argentina.

Existen hoy en el mercado otros cultivos de varias especies resistentes al glifosato, como maíz, algodón, etc.

Sin embargo, el uso del herbicida es objeto de controversias desde el punto de vista toxicológico y ambiental.

Algunos estudios 'in vitro' han demostrado que el glifosato afecta la producción de progesterona en células de mamíferos, aunque el efecto es mucho menor que otros pesticidas y es mayormente debido a la presencia de coadyuvantes en la formulación comercial.

Si estos estudios permiten clasificar al glifosato como un disruptor endocrino es una cuestión de debate.

En cuestiones médicas, los estudios 'in vitro' parecen insuficientes, ya que un cambio en una única línea celular puede no necesariamente ocurrir en un organismo entero.

Además, se alega que los actuales estudios 'in vitro' exponen las líneas celulares a concentraciones de órdenes de magnitud mayores que los se encuentran en condiciones reales, y a través de mecanismos que no experimentarían en la realidad.

Las pruebas para la conclusión de la OMS fueron estudios de exposición, sobre todo agrícola, en USA, Canadá y Suecia, publicados desde 2001.

Luego de 1 año de trabajo de 17 expertos de 11 países, el documento emitido señaló aquella vez: “Hay pruebas convincentes de que el glifosato puede causar cáncer en animales de laboratorio y hay pruebas limitadas de carcinogenicidad en humanos (linfoma no Hodgkin)”.

La IARC incorporó el glifosato a la lista 2A, de principios activos que “se clasifican como probables carcinógenos para los seres humanos”.

En otras palabras: de los 5 niveles de asociación de sustancias con la provocación de cáncer, el glifosato se ubica en el 2do. lugar en peligrosidad.

Johnson, un portero de escuela, fue diagnosticado en 2014 con un incurable linfoma no Hodgkin, un cáncer que afecta a los glóbulos blancos de la sangre.

Él explicó a fines de julio que no sabía nada sobre las controversias vinculadas al glifosato hasta que vio marcas en su piel y comenzó a informarse en internet.

Johnson aplicó el herbicida hasta 30 veces al año.

El jurado del Tribunal Superior de San Francisco ha determinado que Monsanto no advirtió correctamente del riesgo para la salud que se corría al usar este producto con glifosato. Y la omisión fue "un factor sustancial" en la enfermedad de Johnson, que tiene 46 años y padece este cáncer en los linfocitos de la sangre.

El jurado determinó que Monsanto actuó de manera malintencionada y que su herbicida Roundup, así como su versión profesional RangerPro, contribuyeron "considerablemente" en la enfermad de Johnson.

A pesar de la decisión judicial que podría sentar jurisprudencia, el grupo farmacéutico alemán-estadounidense no detendrá la producción del glifosato, utilizado a nivel global en la agricultura por su eficacia y su bajo costo.

"Basándose en pruebas científicas, evaluaciones reglamentarias a escala mundial y décadas de experiencia práctica del uso del glifosato, Bayer estima que el glifosato es seguro y no cancerígeno", declaró a la agencia AFP un portavoz del grupo alemán, nuevo propietario de Monsanto.

"El fallo contradice la evidencia científica de que no hay conexión entre el uso del glifosato y el linfoma no Hodgkin", dijo el portavoz de Bayer.

La empresa está convencida de que el glifosato no es perjudicial.

Cuando la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC, por su sigla en inglés, dependiente de la Organización Mundial de la Salud, OMS) incorporó el glifosato a la lista de sustancias "probablemente carcinógenas para humanos" (grupo de sustancias 2A de la IARC) -conclusiones adelantadas en la revista especializada "The Lancet Oncology”-, de inmediato ocurrió la reacción de la “Fuerza Especial” sobre glifosato, impulsada por las compañíass de agrotóxicos más reconocidas.

Probablemente esto influyó en que, al año siguiente la FAO (Food and Agriculture Organization, o sea Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) y la misma OMS (Organización Mundial de la Salud) consideraron "poco probable" que el producto sea cancerígeno.

Más recientemente, una investigación de la agencia Reuters publicada en Londres encontró que en el IARC se ocultaron datos científicos importantes y se modificaron conclusiones clave que no coincidían con la clasificación de 2015.

Después de una tensa negociación, la Unión Europea acordó en noviembre 2017 renovar la autorizacion de la sustancia hasta 2022. España fue uno de los países que votaron a favor de prorrogar la licencia cinco años más. Francia, en cambio, estuvo en contra del glifosato y se opuso, junto a otros 8 países, a la renovación de su uso en la UE.

Apelacion

El partido de Los Verdes franceses, que integran la coalición de gobierno del Ayuntamiento de París, ha manifestado: "Hace décadas que Monsanto actúa con total impunidad con la meta de buscar un beneficio a todo coste. Eso implica que ha disimulado la peligrosidad de sus productos, una peligrosidad demostrada por los estudios", según David Cormand, secretario nacional de "Europe-Écologie Les Verts" a radio "France Inter".

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Poroto de soja, superstar del campo argentino.
Por su parte, el grupo farmacéutico Bayer ha reaccionado afirmando que el glifosato es "seguro y no cancerígeno".

La empresa también ha emitido un comunicado anunciando que recurrirá el fallo y que "el fallo de la Corte contradice las conclusiones científicas".

"Apelaremos la decisión y defenderemos vigorosamente este producto con 40 años de historia, que continúa siendo vital, efectivo y seguro para agricultores y otros usuarios", indicó la compañía en un comunicado.

Bayer estimó además que el fallo no sienta un precedente.

"El fallo de la Corte contradice las conclusiones científicas según las cuales no existe ninguna relación entre la utilización del glifosato" y la enfermedad de Johnson.

"Otros casos pueden llegar a los tribunales con otros jurados que darán conclusiones diferentes", estimó.