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sábado, 21 de julio de 2018

Villa Ana/Villa Ocampo. Dos Robos Con El Mismo Sello

En los primeros días del presente año un golpe maestro ingresando a una residencia sobre ruta Nac. N° 11 de Villa Ocampo tres sujetos se alzaron con algo más de un millón de pesos. Meses después, se dio otro golpe en la localidad de Villa Ana con el mismo modus operandi. Con asociaciones y particularidades emparentando actores se deduce que son los mismos y protegidos del mismo modo. La protección que brinda la complicidad o la impericia.

En los primeros meses del año Villa Ocampo fue centro de atención atento a un robo poco usual que se dio en la residencia perteneciente al empresario de MEDIOS Eduardo Richter. Un minucioso trabajo de inteligencia previo los alojó en su casa un día en la que la familia decide salir a cenar. Todo indicaba que la casa estaba sola y tres sujetos ingresaron por la parte trasera buscaron en lugares específicos y se alzaron entre billetes en pesos, dólares y joyas una cifra que superó el millón de pesos. Pericias policiales realizadas en la casa la policía científica no encontró una sola huella que emparente a nadie ubicándolo en la residencia esa extraña noche.

   Recordemos que la esposa de Richter fue objeto de sumisión atándola con una sábana y luego abandonada siendo amordazada con la misma sábana sostenida a una canilla del lavadero conforme lograban tiempo para escapar. El hecho indica dos cosas. 1° - No esperaban encontrar gente dentro de la residencia dado el hecho de que no llevaban ningún elemento de mordaza y lo 2° - es que el trabajo de inteligencia falló en ese detalle último.

   Se tejieron varias teorías sobre el particular al encontrar movimientos sospechosos de automóviles dando vuelta por esa hora desde una cámara ubicada en una estación de servicio cercana al lugar. Con el paso de los días hasta se identificó el automóvil y se pudo saber la identidad de sus habituales conductores. Resultaron tres personas que viven en el norte. El primero se radicaba en Villa Ocampo, el segundo vivía en la ciudad de Las Toscas y el tercero está radicado en la localidad de Villa Ana. Se le acercó información y fotos a la policía, no obstante, jamás se pudo avanzar un céntimo sobre la investigación realizada por el propio Richter.

   Lo llamativo es que al tiempo uno de los sujetos se cruzó con Richter recibiendo de éste una provocación seguida de amenaza imposible de resistir o de no responder. El sujeto que se mostró inerte ante el hecho, no radicó denuncia alguna y se mudó a su ciudad de origen cuyo apelativo, tal como lo conocen en Villa Ocampo, lo emparenta con una gran urbe del sur. Del sujeto no se supo mas, solo que se mudo a pocos días de haber recibido la amenaza provocativa de Richter. De concretar trabajos de albañilería y otros – changas – el mismo sujeto podía mostrar y ostentar un nivel de vida poco congruente con los habituales ingresos que tenía previo al gran robo consumado semanas antes. Lo mismo se pudo comprobar del resto de la banda.

   He aquí y ante lo sucedido en la localidad de Villa Ana hace no menos de 20 días otro robo de similares características: gran trabajo de inteligencia que no solo se advirtió el día y noche en que la familia no se encontraba en la residencia, sino, el hecho de contar con la información de que la residencia albergaba una gran cantidad de dinero en pesos, dólares y joyas. Dato difícil de lograr, comprendiendo que grandes cantidades de dineros, en general, son depositados en bancos de la zona y custodiados por el sistema financiero. En ambos casos, el dinero ahorrado, estaba en la residencia familiar. Nadie que cuenta con esa cifra guardada en su casa comete el tupé y la estupidez de confiarlo, ni siquiera, al más íntimo respaldado de su extrema confianza.

  Advertimos en la nota que el mentado trío que trabaja con su inteligencia previa alberga vecinos viviendo en Villa Ocampo el segundo en Las Toscas y el tercero en la localidad de Villa Ana, lugar elegido para dar el último gran golpe del que la policía no pudo averiguar un solo dato. Ni el más ambiguo que pueda cimentar una vaga pista útil.

   ¿Estamos frente a profesionales del robo? Es una banda organizada con incluye cierta protección de autoridades policiales de la región o ¿solo y simplemente, nuestra policía investigativa no puede enfrentar delitos que no superen robos de garrafas ante el accionar de rateros baratos que solo ingresan para sustraer baratijas destinado a calmar el hambre del día?