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sábado, 2 de junio de 2018

Lo Que Yo Digo, No Lo Que Yo Hago



Un hallazgo que termina, a la luz de los acontecimientos, una joyita de los paradigmas, impunidad y descriterios que solo se explican en el autoritarismo y el poder en manos de TARADOS. El automóvil que se ve en la ilustración pertenece al Sr. Robert Cano, actual Jefe de inspectores, estacionado en el espacio reservado exclusivamente para remises, en tanto, la playa de estacionamiento pública permanece casi desierta. La actual jueza de Falta, debemos suponer que habrá tomado cartas en el asunto y Cano hubo de ser notificado de su irresponsabilidad pagando la multa correspondiente.

En el corralón municipal se encuentran alojadas más de un centenar de motos confiscada a la ciudadanía que, ante el criterio de las autoridades municipales de tránsito, violaron alguna norma que ajusticiara pasar los límites permitidos. Las ordenanzas vigentes se enmarcan en su carácter de contravencionales en la que es difícil explicar en términos legales tales sustracciones y confiscaciones de automóviles y motos de manera compulsiva que explique un corralón municipal tan concurrido.

    El mismo señor que ayuda a la recaudación mensual del municipio extendiendo multas a cuanto usuario de moto y automóvil se le cruce, es el mismo señor que no solo fue denunciado por entregar motos a cambio de favores personales, sino, que ante la foto que aquí publicamos, también transgrede y burla las propia ordenanzas que el mismo dice hacer cumplir con tanto rigor. El automóvil perteneciente al Sr. Robert Cano, aguarda paciente estacionado en una zona restringida en frente de la terminal de ómnibus mientras que en la playa de estacionamiento del mismo sector destinado al público, permanece casi desierta.

   Las irregularidades del equipo destinado a poner coto al mayor problema que presenta Villa Ocampo conjuntamente con el Sr. Jefe de Inspectores municipales, está sujeto a resistir varios análisis que los anales de la memoria alcanzarán para explicar: La Sra. Jueza de Falta, Dra. Viviana Sosa Amado, ocupa tal puesto facilitado muy a pesar de denuncias que dan cuenta que no superó el puntaje exigible por ley para acreditarse el cargo que hoy ostenta de manera irregular. Previo a ser nombrada bajo reprochables cuestionamientos técnicos y legales, Sosa Amado había desempeñado el cargo de Jueza de Falta ante la explicación que “lo hacía en su carácter de subrogante” cuando jamás trabajó ni perteneció a ningún juzgado competente en la región. Las subrogancias solo se acreditan a profesionales pares que desempeñan el mismo cargo en otras zonas.

   La ley establece que ante la flagrancia del delito, cualquier ciudadano puede actuar de oficio o, en su defecto, la misma responsabilidad le cabe a la autoridad competente. Ante esta publicación, aguardamos que la Sra. Jueza de falta actúe en consecuencia, dado que el delito registrado e ilustrado en la foto publicada se produjo a pocos metros en donde alberga la oficina del juzgado correspondiente. Tal vez la ilegitimidad de su cargo, se pueda legitimar ante procedimientos exigibles por leyes que dicen respetar y hacer cumplir.