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lunes, 4 de junio de 2018

Desde Menem No Estamos Así

El responsable de la firma asegura que los problemas se agudizaron a fines del 2015. La firma ya redujo su personal más del 30 por ciento y la producción disminuyó un 15 por ciento. "Es una empresa vieja y tenemos experiencia, pero la síntesis es que hay que achicarse".

Emblemática y única en Latinoamérica, la Cristalería San Carlos atraviesa una de sus peores crisis. "Estamos muy apretados, hace 25 años, desde la mitad del mandato de (Carlos) Menem, que no pasábamos una situación así, tenemos que pedir plazos para pagar boletas de luz y gas", graficó elocuente su gerente general Ricardo Gaminara. El responsable de la firma asegura que los problemas se agudizaron a fines del 2015, cuando asumió Mauricio Macri la presidencia. Desde el 10 de diciembre redujo su personal más del 30 por ciento y la producción disminuyó un 15 por ciento. "Es una empresa vieja y tenemos experiencia, tratamos de infundirles a los jóvenes que aguanten y aguanten, pero la síntesis es que hay que achicarse", describió Gaminara.

La Cristalería San Carlos cumple 70 años de vida en 2019. Fue pionera en la región y uno de los motores que junto a otras industrias contribuyo para hacer de San Carlos Centro, un importante polo generador de trabajo del centro santafesino. Al igual que otros oficios artesanales encuadrados dentro de las artes menores, en este, los conocimientos también son legados de padres a hijos. En la actualidad conviven trabajando en forma mancomunada cuatro generaciones de artesanos. Dentro de América Latina es una de las empresas más completas, no solo por el número de artesanos que allí se congregan, sino por la cantidad de trabajos que pueden hacer al mismo tiempo, junto con diversas técnicas. A nivel internacional, la Cristalería compite con empresas que tienen de 400 a 500 años de antigüedad. En el año 2013 la Cámara de Diputados de la Nación convirtió en ley la declaración de la Ciudad de San Carlos Centro como Capital Nacional del Cristal Artesanal.

Los lauros de la firma se cuentan a montones. Pero atraviesa una situación crítica, comprometida. "Tenemos la cadena de pagos totalmente cortada, la venta no ha disminuido tanto, pero sí bastante en relación a los años buenos, pero las cobranzas están malísimas. La situación es muy problemática, el 10 de diciembre de 2015 teníamos 126 oficializadas y hoy menos de 90, la producción se disminuyó un 15 por ciento y se tuvo que eliminar servicios que dábamos a la producción", enumera sin cesar Gaminara.

La Cristalería también se vio afectada por el proceso de apertura de importaciones que comenzó hace menos de tres años. "El producto que entra es de mala calidad, pero muy barato, con lo cual la gente, ante una elección, está comprando cosas baratas, de mala calidad y ese mercado se ve resentido. Pero más problemático que la apertura de la importación es la caída en el ingreso de la gente. Hay una gran transferencia de dinero y recursos que antes se podían destinar al consumo privado y que hoy se los llevan todos los servicios, energía, gas, luz, la comida misma, no hay plata para destinara nada", lamenta el gerente.

Gaminara cuenta que la empresa no es "electro dependiente", pero sí "gas dependiente". En cuanto a la energía, tomaron medidas para reducir en efecto el consumo en un 30 por ciento. Pero la factura de gas natural la abonan en dólares "desde hace años", punto que genera una "impresibilidad muy grande en los costos". "Con un plazo de venta de hasta seis y ocho meses, con un dólar que mueve todos y un proveedor que quiere cobrárselo anticipado, es muy difícil trabajar. Con la dolarización que han hecho de los costos internos en Argentina, trabajar con el mercado interno se tornó imposible", asegura el directivo. Por primera vez en sus 69 años de historia, la Cristalería recurrió a pedidos de pago especial ante la Empresa Provincial de la Energía (EPE). Ahora pagan la factura de luz en dos o tres veces.

-‑ ¿Por qué dice que la situación se tornó más crítica desde que asumió el gobierno actual?, le preguntó Rosario/12.

-‑ Apenas ganó el gobierno que hoy maneja los destinos del país, sabiendo la gente que está, uno ya tenía una idea de qué decisiones iban a tomar, y no nos equivocamos. Automáticamente se apagó un horno en ese momento y se empezó a licenciar el personal. A los jubilados no se los repuso. Tratamos de encontrar nuevos mercados, pero con una tasa de interés como la que está hoy y los costos de tarifa, es muy difícil que alguien venga y consuma algo.

- ¿Qué estima a futuro?

‑ No creo que dure más de tres meses esta situación. Todas las PYME que uno conoce están todas en la misma situación, va a ser muy difícil pagar los sueldos del mes de junio, muy difícil poder pagar los impuestos, las facturas de servicios, y la gente se está desanimando. Esta es una empresa vieja y tenemos experiencia, tratamos de infundirles a los jóvenes que aguanten y aguanten, pero la síntesis es que hay que achicarse. Nuestro mayor capital es el humano y tener que dejar gente en la casa es terrible, es como parar una máquina. Pero hoy todas las empresas, para defender la empresa, terminan afectando la fuente de trabajo.