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martes, 15 de mayo de 2018

Para Que No Pase En Medio Del Mundial

El conglomerado de más de 40 gremios repudió también la decisión de regresar a la órbita del Fondo Monetario Internacional. Convocan a otros sindicatos y a la sociedad civil a movilizarse. "La era del ajuste, la hora de la lucha", dijeron.

Un vasto arco de gremios nucleados en el Movimiento Sindical Rosario plantó ayer su rechazo a la reforma laboral que el gobierno nacional empuja en el Congreso de la Nación y a su decisión de regresar al país a la órbita de deudores del Fondo Monetario Internacional, al interpretar que ambos rumbos significan la profundización del ajuste sobre la clase trabajadora. Temen que el gobierno de Cambiemos aproveche en junio la atención pública coptada por el desarrollo del Mundial de fútbol en Rusia para apurar la reforma. El pronunciamiento incluyó también la convocatoria a otros sindicatos y organizaciones civiles a movilizarse y generar conciencia en la población acerca de los objetivos del modelo neoliberal encarnado hoy por el gobierno de Mauricio Macri.

En el MSR revistan alrededor de 40 organizaciones gremiales. Ayer sus referentes dieron a conocer en la sede de Luz y Fuerza Rosario un documento titulado "La era del ajuste, la hora de la lucha". Alberto Botto, secretario general lucifuercista, tradujo la preocupación que campea en el ámbito gremial. "Acá hay un grupo económico que tomó el país y eso explica la coyuntura que atraviesa Argentina. Nuestro rechazo a la reforma laboral apunta a los tres proyectos que hay presentados en el Congreso y que seguramente será durante el Mundial cuando el gobierno intente apurar su sanción en esos días. Lo volvemos a decir ahora, pero estamos alertas desde hace bastante tiempo. Lo manifestamos apenas asumió este gobierno", dijo. A su lado estaban dirigentes de los gremios bancario, docente (de Amsafé y de Sadop), judiciales, legislativos (Apel), entre otros.

El documento consensuado advierte con preocupación el rumbo del gobierno y compara con los '90: "El pueblo argentino está condenado a repetir la misma historia, -la primera como tragedia y la segunda como farsa -".

El documento arranca enumerando consecuencias de lo que anticipaban: las consecuencias de un programa económico neoliberal. "Vemos con profunda preocupación la compleja coyuntura económica que atraviesa nuestro país, en general, y nuestra región, en particular".

Desde esa óptica, "el inicio de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para la obtención de más financiamiento externo -afirman los sindicatos- no es otra cosa que la profundización de las políticas públicas de ajuste que el gobierno nacional viene implementando en nuestro país desde diciembre del 2015". En este sentido, el comunicado aguijonea la tradición política nacional que ha reinstalado en el poder una política económica similar a la del menemismo en la década del '90. "Pareciera ser que el pueblo argentino está condenado a repetir la misma historia, la primera como tragedia y la segunda como farsa", ironizan.

"La decisión política‑económica de recurrir al FMI sólo permite avizorar un futuro con más ajuste, mayor flexibilización laboral, pérdida de derechos y de conquistas sociales, privatizaciones, deterioro de la economía nacional, de la producción y el empleo. Como ya todos conocemos, las condiciones impuestas por el organismo internacional implican reformas estructurales que afectan el desarrollo cotidiano de la vida del país, de sus ciudadanos y ciudadanas", agrega el documento del MSR.

Por lo visto, este espacio gremial remarcó el análisis que advertían hace tres años: "Este gobierno venía a reducir los costos laborales del empresariado. El anuncio respecto del FMI se da en un contexto de profunda devaluación de la moneda e intempestiva y abrupta suba de la tasa de interés que profundizó el deterioro, por un lado, del poder adquisitivo de los trabajadores a través de la aceleración del proceso inflacionario que se encuentra por encima de las metas establecidas por el Banco Central de la República Argentina. Por el otro, la apuesta del gobierno a fortalecer el mercado financiero y decidir no defender el trabajo y la producción nacional, ha provocado numerosos conflictos, despidos y empobrecimiento de miles de familias de trabajadores", concluye.