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sábado, 5 de mayo de 2018

Los Que No Pueden Hacer Huelgas Con Su Propio Hambre

Se llama Soledad Morel, vive en la localidad de Florencia, solicita ayuda social y solo recibió un vale de $ 150 del municipio. Tiene 7 hijos, solo viven con ella 4 menores y cobra la asistencia solo de uno. El resto está indocumentado. El único resultado de las visitas de Asistentes Sociales pretende internarla y mandar a los menores a un reformatorio de menores. La triste realidad de quien se obliga a prostituirse para alimentar a sus hijos y el municipio florentino resolvió judicializar una postal social que  crece en la norteña localidad que recientemente se proclamó ciudad. El intendente cobra un haber mensual de $ 65.000 mientras estos casos se multiplican por docenas. El video ilustra la desesperante situación y el clamor de su hermana Norma.

Soledad Morel vive en Barrio Irati de la ciudad de Florencia, extremo norte de la provincia santafesina, recientemente declarada ciudad agregando a su institucionalidad representativa el accionar de un Concejo Deliberante. Morel tiene 39 años, fue abandonada por su marido con el que tuvo 7 hijos. Con ella en la actualidad viven 4 menores, la mayoría indocumentados, razón por lo que cobra la asistencia solo de uno.

    Pidió ayuda en el Concejo Deliberante a los 6 concejales, recinto donde fue escuchada. Solo una Edil – Mirta Vallejos – la asistió con dinero y algo de mercadería. Del municipio solo recibió un vale de $ 150 y la visita de asistentes sociales que elevaron un informe en la que se recomienda internarla, dado su adicción al alcohol y una modalidad inmoral a la que se obliga para sobrevivir en la más absoluta desprotección y abandono: prostitución con la que da de comer a sus niños menores e indocumentados.

   Vive en un domicilio prestado en un estado lamentable bajo una casa que corre serio riesgo de derrumbarse en el que su familia está amenazada seriamente la integridad de todos. El intendente Quaín niega ayuda, salvo el vale que le facilitó la semana pasada y los informes de sus asistentes sociales recomiendan internarla y destruir la familia al ser regenteado sus hijos a un reformatorio de menores. Un realidad que no dice otra cosa que esta familia está abandonada a su suerte y las autoridades florentina tipifican lo que legalmente se conoce como “abandono de persona”, en este caso, de toda una familia que vive en un caso extremo de aguda vulnerabilidad.