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viernes, 6 de abril de 2018

De Ñoquis Caros, Llegamos Al Desprecio A Los Negros

Un tal Juan Carlos Almada, quien oficia de fotógrafo del diputado provincial Héctor “Gogy” Gregoret y ex funcionario de la gestión municipal que encabezó Jacinto Speranza, en la noche del jueves destiló odio, discriminación e insultos teñidos de fobias raciales. Un personaje cuya catadura moral e intelectual de lo peor está siendo financiado por las cajas de la política desde la Cámara de Diputados de la provincia y los excedentes que derrama el abundante presupuesto de la EPE. Fondos Que Se Utilizan Para Financiar Punteros Políticos, Medios De Comunicación, Ñoquis, Alcahuetes Y Correveidiles.

De los personajes financiados por lo peor de la política en la ciudad de Reconquista, ya no da para asombros. Su mera presencia y espanto, pone de sobre aviso a cualquier distraído y se hacen notar aunque sus pasos les permitan ingresar con manifiesto sigilocidad donde se presenten. El personaje con que ilustramos esta nota – denuncia – en redes sociales en la noche del jueves realizó publicaciones cuyos insultos superó cualquier límite sospechado y dispuesto a tolerar por el resto de la sociedad que se crispa albergando una violencia de la que, si alguien no pone límites, será difícil volver y establecer retornos.

  Ultra defensor de políticas represivas, a viva vos aclamaba en defensa de política del actual gobierno macrista en la que no tardó en discriminar, insultar y manifestarse con expresiones del orden fóbico tales como “gracias a Macri estos Negros de mierda tendrán que ir a trabajar. No discuto con Negro de mierda como ustedes. No sirven ni para hacer jabón”. De esta última expresión que ancla en la modalidad de pensamiento hitleriano, lo desnuda en su miserable ideología en clara alabanza a lo sucedido en Azwitz – Alemania – en la segunda guerra mundial, en la que con la grasa de judíos, según se dice, se hacía jabón como experimento de guerra. Mito que pobló relatos luego del final de la guerra en la que se sostenía que se mataba judíos, se los hacía hervir y de su grasa corporal tomaba destino de jabón logrando con su piel, producir algún combustible para alumbrar lámparas domésticas.

    Del relato y el mito de tanta malevolencia, inhumanidad, desprecio diabólico y miserabilidad de barbaros, es subsidiario y se agencia como su primer militante el Sr. Juan Carlos Almada. Pero su curriculum no solo se puede desnudar desde la barbarie a la que alaba y se expresa públicamente propinando insultos fóbicos, sino, que este señor que tiene la responsabilidad de fotografiar el accionar político del Diputado Héctor “Gogy” Gregoret, se hizo de una cara cámara fotográfica que fue adquirida por la municipalidad de Reconquista en tiempos de Jacinto Speranza y ante la retirada de la gestión, Almada se la llevó como propia y la utiliza para satisfacer el ego del Sr. Diputado mencionado. Almada no solo resalta la gesta hitleriana, además de su desprecio, resulta no solo un parásito de la sociedad sino también un ávido oportunista que vive del erario público y no tiene problemas alguno en quedarse con propiedad perteneciente al ESTADO.

   Almada, quién está financiado, como otros vomitivos personajes de la política que conforman un séquito caro de ñoquis que sumado a su triste estatura moral e intelectual, cobran jugosos sueldos que lo sostienen las cajas de la Cámara de Diputados y los cuestionables excedentes recaudatorios de la EPE que se utilizan para pasar a mejor vida a punteros políticos, ñoquis, familiares de funcionarios, periodistas amigos, medios adictos, alcahuetes y correveidiles. ¿Quiere saber usted porque las boletas de la luz superan el 50 % de sus ingresos? Mantener esta lacra social explica mucho de lo decidido por la actual gestión provincial.
Diputado Provincial Hector Gregoret

   Quienes se manifiestan en nombre de la moral superior denunciando corrupción, reclamando austeridad y apuntando con el dedo a negros, chorros y malolientes se agrupan en selectos séquitos subsidiados por las cajas públicas desde donde se atrincheran utilizando la única herramienta que pueden y aprendieron a manejar con admirable destreza: el desprecio y el odio. Aunque el fin justifica los trajes, en sus noches de fiebre impune, se desnudan para contemplar cuanta acción despreciable puede ser tolerada al otro día, la próxima semana, en las próximas elecciones.