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viernes, 23 de marzo de 2018

La Hilux Que Los Catalinos Nunca Manejarán

Con $ 45.000 de sueldo asignado como haber mensual, el presidente de Comuna de Villa Ana, acaba de comprarse una Camioneta Toyota Hilux, con la que acrecentó su patrimonio personal en solo cuatro meses consecutivo al frente del palacio comunal y en la función pública. El contraste funcional e inevitable de la vergüenza suma al análisis a un indigente que duerme en un galpón aledaño al palacio comunal y come de la generosidad de vecinos que todos los días le pasan raciones de alimentos. El abundante dinero que proporciona la obscenidad del cobre fácil aleja a los Catalinos de ganarse el respeto de los pobres que lo votaron y de quien depositaron esperanza de cambios hacia una mejor nivel de vida.

Ya no resulta ninguna novedad que el presidente de comuna de Villa Ana se desobligó de sus promesas de campaña y a poco de asumir, dejo en claro y con absoluta contundencia que todo lo dicho y prometido en campaña, terminó el día domingo que se consagró ganador de las elecciones. Lo decidido desde el palacio comunal en su carácter de tal, ya es historia conocida, repetida y analizada, incluso, en foros populares, donde los desencantos, decepciones y amarguras pasaron a ser motivo de charlas corrientes y de insultos colectivos.

   El bueno de Catalino Comán, que previo a la campaña electoral fue denunciado por cobrar dos haberes de la misma caja – provincial – que atento a las denuncias esgrimidas por un sector del periodismo, la propia provincia decidió bajarlo de sus amplios y pornográficos cobros oficiales – Comán cobraba una pensión por discapacidad sumado a un sueldo por una prestación que no brindaba. Es decir, era flagrante ÑOQUIS – selló su perfil de hombre de muchas palabras – ambiguas - que no se condecían con sus hechos. Devenido de una familia de trabajadores y humildes, tampoco le alcanzó para llegar a ocupar cargos públicos, desde donde condenó a gran parte de la sociedad villanense a sobrevivir en la pobreza y miseria negándole todo apoyo, incluso, los más elementales y humanamente reclamables. Con un poco de poder, bastó para que su derrotero de miserables mentiras quede al descubierto y al desnudo ante la opinión pública y consideración social.

   A cuatro meses de asumir, el presidente de comuna ya adquirió una camioneta Toyota Hilux – 2015 – bien ostentoso que demanda sus costos, cambiando el andar de un pequeño automóvil que lo trasladaba en su raid diario. Información que recabamos dan cuenta de que la comuna no adquirió ni recibió fondos conforme a establecer compras de móviles ni camionetas similares. El bien denunciado le pertenece al Sr. Catalino Comán. Aunque no estamos denunciando corrupción, dado que los haberes del Presidente de comuna pueden pagar tamaña adquisición. Deberíamos adelantar que Catalino Comán cobra de haberes mensuales por ofrecer sus servicios de presidente de comuna por un valor que asciende a $ 45.000. En este contexto, el señor presidente de comuna de Villa Ana, Sr. Catalino Comán, tampoco renunció a su pensión de discapacitado que sigue cobrando mensual y recurrentemente, atento a los derechos que lo asisten.

   ¿Cuántas veces separa sus haberes oficiales de quienes menos ganan, de quienes golpean su puerta para comer o de quienes viven de changa logrando $ 200 al día para sobrevivir? ¿Cuántas veces separa los haberes de Comán -  haberes recibidos mensualmente como presidente de comuna sumado a su pensión por discapacidad -, del indigente que duerme en un galpón aledaño al predio comunal y come de las bondades de los vecinos que le acercan un plato de comida a diario? ¿Cuántas veces se separa de la moral social de quienes lo votaron por una esperanza de cambio y la inmoralidad de un señor que ostenta prolíferas adquisiciones personales a la par que niega apoyo a solicitados de asistencia olvidándose de lo prometido en campaña? El costo de cerrar comedores infantiles y populares es la resultante del indigente al que hacemos referencia, del que Coman no se hace cargo, a diferencia de los vecinos que lo asisten, solo movilizados por su sensibilidad y solidaridad.

   Decenas de familias cuya alimentación dependía de la funcionalidad de los comedores populares quedaron a merced de su suerte y a la buena de Dios. Comán pasea en una Toyota Hilux modelo 2015 y antes de cada fin de mes cobra la nada despreciable suma de $ 45.000 que engrosas sus haberes personales que incluye, además, su pensión por discapacidad.
   
   Deslegitimado en todos sus aspectos, los Catalinos compran camionetas y mejoran sus vidas personales. La única Hilux que nunca podrán manejar ni disfrutar será la consideración de la gente, el respeto popular y el corazón de los humildes y olvidados.